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Dentro del ámbito comercial, las tecnologías de códigos de barras y RFID son ampliamente utilizadas, a pesar de que también se les puede dar multitud de usos diferentes. Sin embargo, entre sus usos principales, podemos destacar su uso en tiendas y almacenes para efectuar un control de stocks muy eficiente. 

A pesar de que pueden utilizarse en los mismos ámbitos, ambas tecnologías tienen grandes diferencias que debemos tener en cuenta. Por este motivo, en este artículo vamos a hablar sobre las principales diferencias entre RFID y código de barras. Sigue leyendo si quieres obtener más información al respecto y hacer que tu negocio sea mucho más eficiente. 

¿Qué es un código de barras?

El código de barras es una tecnología que, durante el último siglo, ha cambiado la forma de entender las empresas y que, prácticamente, se utiliza en todo tipo de negocios que venden productos de distinta naturaleza. Por ello, se pueden utilizar tanto en tiendas de productos alimenticios como en tiendas de muebles, elementos decorativos y tecnologías, ya que son elementos necesarios en la automatización y en el control de estos establecimientos. 

Aunque el primer uso del código de barras que nos viene a la cabeza es el comercial, el hecho de pasar por caja para adquirir productos, a estos se les puede dar otros muchos usos. Por ejemplo, se pueden imprimir en tarjetas y pueden utilizarse para el control stock en tiendas y almacenes, pero también para proporcionar accesos, para controlar los horarios de entrada y salida en determinadas empresas, para atender a pacientes en el sector sanitario y para llevar un control de aforo y de asistencia en festivales, discotecas, resorts vacacionales, hoteles, etc.

En rasgos generales, podemos decir que los códigos de barras están formados por un conjunto de números y líneas paralelas de diferentes grosores que, juntas, forman un código único que se utiliza para identificar los productos de una tienda, pero que también se pueden utilizar para identificar personas. Pueden imprimirse en etiquetas, pero también sobre tarjetas de PVC mediante impresoras de etiquetas y tarjetas y leer la información que estas contienen con un lector o escáner de códigos de barras. 

¿Qué es la tecnología RFID?

La tecnología RFID es una de las que mayor crecimiento ha disfrutado durante los últimos años y, es probable que, en poco tiempo, su uso termine por imponerse sobre el uso del código de barras, por las comodidades y la eficiencia que proporciona en todo tipo de entornos. De hecho, se está hablando de que esta tecnología es la sucesora de los mismos. 

RFID son las siglas de “Radio Frequency Identification”, o “Identificación por Radio Frecuencia”. Por lo tanto, esta tecnología es también un sistema de identificación mediante el cual se escriben datos relevantes en un microchip ubicado en una etiqueta, en una tarjeta o en un transpondedor, y que se suele utilizar para la identificación de productos a distancia o para gestionar el control de accesos en determinadas circunstancias, también a distancia, gracias a la utilización de una antena RFID con un determinado alcance. 

Entre los principales usos de la tecnología RFID se encuentran algunos ejemplos que ya se encuentran en uso, como, por ejemplo, el sistema de pago automático que podemos encontrar en algunos parkings e incluso en autopistas, o cuando utilizas una tarjeta de acceso. De hecho, es probable que, en el futuro, esta tecnología se termine utilizando en tiendas y supermercados, para agilizar la atención al cliente y mejorar la seguridad en estos establecimientos. 

¿Cuál es la diferencia entre código de barras y RFID?

Como hemos visto, ambos sistemas son bastante similares en cuanto a su uso, ya que se utilizan los dos para la identificación de productos, pudiendo escribir en un código la información necesaria para su identificación. Así, por ejemplo, podemos pasar por la caja registradora y adquirir los productos. Sin embargo, mientras la tecnología de código de barras requiere de una lectura directa in situ, el RFID puede hacerlo a distancia sin ningún tipo de problema en tiempo real, dependiendo de cuál sea el alcance de la misma. 

De hecho, a través de un programa, se puede encontrar en qué parte del establecimiento se encuentra el chip que contiene un producto o la tarjeta que lleva encima una persona, por lo que puede ser perfecto tanto para el ámbito comercial como para el control y la gestión de los recursos humanos.

Otra de las principales diferencias entre RFID y código de barras es que, mientras que este no se puede modificar una vez lo hemos impreso las etiquetas RFID se pueden modificar en cualquier momento y en tiempo real, ya que contienen con una memoria que se puede modificar todas las veces que queramos. Es decir, que mientras los códigos de barras son una tecnología de lectura, la radiofrecuencia es de lectura y escritura. 

Los códigos de barras, además, tienen una tecnología más limitada que el RFID, ya que, mientras los primeros sólo pueden identificar un único producto al mismo tiempo, los segundos pueden realizar múltiples lecturas simultáneas siempre que se encuentren dentro del área de alcance de la antena RFID. 

¿Cuáles son las ventajas del RFID sobre los códigos de barras?

Ahora que conoces la diferencia entre RFID y código de barras, podemos mencionar algunas de las principales ventajas de la tecnología de los primeros sobre la de los segundos. A pesar de que el RFID parece ser el futuro, queremos dejar bien claro que ambas tecnologías son muy útiles y que, cada una de ellas puede utilizarse en distintos ámbitos. 

Sin embargo, tampoco podemos ignorar que la tecnología RFID es mucho más segura, por lo que no es tan fácil copiarla o duplicarla, como sí sucede con los códigos de barras. Asimismo, no necesitan pasar estas tarjetas o tags por el lector, ya que se pueden realizar lecturas y escrituras a distancia. Asimismo, como hemos mencionado, pueden realizar lecturas simultáneas y, al estar formados sin partes móviles, el mantenimiento de los lectores es mínimo, lo que permite ahorrar dinero a las empresas y a los negocios. 

Asimismo, al no tener que utilizar las tarjetas para pasarlas por el lector de código de barras, las tarjetas no se estropean ni se desgastan con el uso, se pueden reescribir y aplicar a multitud de usos y ámbitos, pudiendo almacenar, transmitir datos y utilizarlas de diferentes maneras. Son, por lo tanto, mucho más versátiles, lo cual es la diferencia principal entre el código de barras y el RFID.